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Experiencias exitosas para reducir el consumo de drogas, tanto en Colombia como en el resto del mundo, han demostrado que las respuestas efectivas se encuentran en la capacidad de generar conciencia pública y de movilizar a los ciudadanos para reducir riesgos, promover factores protectivos, identificar tempranamente casos, tratar las adicciones y reintegrar socialmente a los exconsumidores.
Al mismo tiempo, la conciencia cívica, y el compromiso efectivo del Estado para encarar el problema de las drogas, depende de la implementación de políticas y medidas que involucren la información pública, la promoción, el trabajo en redes, la capacitación de agentes de prevención acompañado de mensajes y campañas mediáticas.
Es una campaña educativa del gobierno colombiano liderada por el Ministerio del Interior y de Justicia y la Dirección Nacional de Estupefacientes, con el apoyo del Consejo Nacional de Estupefacientes y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Busca la transformación de las representaciones sociales y culturales y los estilos de vida que promueven el uso de drogas. Campaña institucional que se enmarca en la Política Nacional para la Reducción del Consumo de Sustancias y su Impacto de 2007.
Se trata de desarrollar una estrategia de promoción y prevención en salud que contempla acciones de información, educación y comunicación universal y focalizada a los grupos de mayor vulnerabilidad con información objetiva y actualizada frente a las drogas y los riesgos asociados, favoreciendo la toma de decisiones saludables.
De acuerdo con lo anterior, se propone un mensaje preventivo que invite a la sociedad en general a elegir una vida libre de drogas bajo el eslogan “Comunidad libre”.
La campaña busca fortalecer un compromiso personal, familiar y social frente a la toma de decisiones saludables en los diferentes espacios donde interactúan las personas. De esta manera explora los principales territorios reales y simbólicos: el cuerpo, la familia, el barrio y la escuela.
Invita a los colombianos a mostrar cómo sus decisiones frente a la autonomía, el bienestar, la autenticidad, la confianza, el afecto, el respeto, la unión, la participación activa y la expresión, fortalecen su libertad. Opciones que identifican a los sujetos y a los grupos como parte de una comunidad libre de drogas.